¿Sabías que? Los romanos utilzában ya el corcho en la época del imperio para conservar el vino. Lo hacían colocando un trozo de corteza de alcornoque sobre las ánforas. 

 

No fué hasta el siglo XVII cuando se empezarón a usar los tapones. Todo gracias a un monge benedictino llamado Dom Pierre Pérignon, quien vio a unos peregrinos procedentes de Sant Feliu de Guíxols, que utilizaban el tapón de corcho para tapar sus cantimploras.